



Estaba muy nerviosa: llovió y estuvo nublado todo el día, y se oía el viento afuera del refugio mientras intentábamos descansar. Había tardado 38 minutos en subir desde el parqueadero hasta el refugio, así que el guía sugirió salir cerca de la 1 am. Pero no quería perderme el amanecer (y tampoco me sentía muy segura), así que salimos a las 12:27 am.




El segundo pico más alto del Ecuador y uno de los volcanes activos más altos del mundo. Mirar el cráter humeante a 5.897 m (19.347 ft) y los otros picos por encima de las nubes fue, sin duda, la experiencia más impresionante que he vivido hasta ahora.


Llegamos al glaciar cerca de las 2 am, paramos a descansar y nos pusimos los crampones. Hacia las 4 am hicimos otra pausa en Yanasacha, la gran roca negra del Cotopaxi. Desde ahí la subida era más empinada, pero ya muy cerca de la cumbre. Fuimos despacio y nos tomamos nuestro tiempo para no llegar demasiado temprano: esperar el amanecer en la oscuridad y con viento a 5.897 m no es nada divertido.



Descubrimos unas cuevas de hielo increíbles justo debajo de la cumbre, así que nos quedamos un rato ahí antes de llegar a la cumbre, cerca de las 5:30. El cielo apenas empezaba a aclararse.



La bajada fue divertida y preciosa; creo que paré cada cinco minutos para tomar fotos.

